El proceso de traducción y el papel de la terminología en el sistema de las Naciones Unidas
Gemma Capellas, Institució/Empresa

Organismos internacionales y Traducción: vehículo de comunicación
En los organismos internacionales, la traducción constituye un vehículo de comunicación e intercambio sin el cual los debates y acuerdos entre los distintos países del mundo no serían posibles. En este tipo de instituciones, la traducción de los textos elaborados en el sistema de las Naciones Unidas está sujeta a requisitos formales muy estrictos que se justifican por la calidad que deben tener tanto el texto original como su traducción.

En las Naciones Unidas, los servicios de traducción comprenden una amplia gama de profesionales entre los que se cuentan mecanógrafos, correctores de pruebas, editores, traductores, revisores, redactores de actas y terminólogos.

La Traducción y su relación con la Terminología
La traducción es mucho más que la substitución de elementos gramaticales y léxicos entre dos lenguas y, muchas veces, no se presta a la traducción exacta. A diferencia de lo que ocurre en física o química, los conceptos, la terminología y las realidades del ámbito de las ciencias sociales se corresponden sólo en parte de una sociedad a otra, es decir, ciertos conceptos pueden coincidir plenamente y otros pueden coincidir sólo parcialmente como ocurre en muchos casos con los términos jurídicos.

La traducción de conceptos problemáticos se ciñe al vocabulario consagrado en la casa, a la función normativa de la terminología, a los equivalentes funcionales y a los intereses particulares de los distintos países. De ahí que, a veces, exista el riesgo de que los equivalentes en los distintos idiomas sean efímeros y poco adecuados en opinión de los representantes de las delegaciones de los diferentes países. No obstante, como es menester llegar a un acuerdo, se acaba adoptando una de las opciones propuestas, la cual figura en la versión oficial del documento.

En los organismos de las Naciones Unidas las más de las veces la traducción es una obra colectiva, ya sea debido a la longitud de los textos o a los plazos que el servicio de traducción debe respetar. Un texto puede ser traducido por una persona y revisado por otra (técnico o traductor con más experiencia, o especialista en la materia de que trate), o puede ser preparado por varios traductores para ser revisado finalmente por una sola persona con miras a uniformar la terminología, el estilo y la presentación.

La creación de nuevos vocablos
Como hemos dicho, muchas veces el traductor de las Naciones Unidas debe ceñirse al vocabulario ya consagrado en la casa o al recomendado por expertos lingüistas o terminólogos internos o externos. Los terminólogos suelen preparar listas de vocablos nuevos de carácter técnico u otro, con su traducción para distribuirlas a quienes se ha confiado la preparación de un documento extenso o de especial importancia. Estos glosarios constituyen documentos no oficiales de uso interno del Servicio de Traducción que proponen soluciones para traducir conceptos de especialidad complejos pero en ningún caso tratan de dar una solución única. Cuando aparecen términos sin equivalente exacto en las demás lenguas los especialistas de los Servicios de Traducción o de Terminología deciden si debe traducirse por una paráfrasis o si se debe acuñar un término nuevo.

Sin embargo, la utilidad de estos glosarios tiene sus limitaciones debido a las sutilezas del significado de muchos términos problemáticos. Aunque parece que la asignación de equivalentes es suficiente en el caso de los términos técnicos, cabe señalar que las entradas de términos jurídicos, por ejemplo, pertenecientes a ordenamientos distintos deberían incluir, además del significado literal, el significado contextual, sobre todo cuando no existe un concepto equivalente o cuando existen lagunas conceptuales porque los conceptos analizados sólo coinciden parcialmente.

Las funciones de un terminólogo en las Naciones Unidas
De acuerdo con la definición oficial de las Naciones Unidas, las competencias profesionales de los terminólogos son:

  • Estudiar y promover la utilización correcta y estandarizada de los términos de dos o más idiomas y asesorar al respecto.
  • Realizar investigaciones terminológicas en esferas de actividad de la organización, mediante la búsqueda en publicaciones periódicas especializadas y en otras publicaciones y fuentes e identificar los cambios, las variaciones y las novedades del vocabulario y la fraseología profesionales, científicos, técnicos y culturales, y obtener términos, definiciones y explicaciones relativas a nuevos conceptos y adelantos;
  • Organizar los datos terminológicos obtenidos en glosarios bilingües, índices en tarjetas y otros formatos adecuados para los usuarios;
  • Asesorar a los traductores, los intérpretes, los editores y otros funcionarios sobre cuestiones de terminología y ayudarlos a resolver problemas de terminología;
  • Observar la evolución terminológica de las organizaciones y promover la utilización de una terminología correcta y uniforme;
  • Identificar esferas de temas que, debido a los programas o a las necesidades previstos en las organizaciones, requerirán que se realicen investigaciones y se obtengan datos terminológicos; preparar boletines de terminología y otras publicaciones y documentación terminológicas.

Los terminólogos se consideran funcionales profesionales, al igual que los traductores, los ingenieros, los economistas, etc. y, por consiguiente, se les exige una titulación universitaria superior que, en función del puesto, deberá ir acompañada de más o menos años de experiencia en ámbito internacional. En cuanto a los idiomas, las vacantes de puestos de terminología suelen exigir un buen dominio de la lengua materna y dos idiomas más de entre los seis oficiales del sistema.

La terminología de las Naciones Unidas ha aumentado considerablemente desde su creación por dos motivos principales. El primero se debe a la adopción de las seis lenguas de trabajo oficiales, y el segundo a la expansión del derecho internacional que implica la normalización de muchas áreas técnicas en cuanto a requisitos terminológicos se refiere.

A modo de cierre
Así pues, podemos concluir que la traducción de documentos en las Naciones Unidas depende, en gran medida, del vocabulario de especialidad consagrado en la casa y de los intereses particulares de las delegaciones de los Estados interesados y en algunos casos este vocabulario y estos intereses prevalecen sobre la traducción con lo cual el trabajo de los terminólogos es indispensable.

En los últimos años, las vacantes de puestos de terminología han aumentado sobremanera, en primer lugar, debido al auge de los programas de traducción asistida por ordenador y, en segundo lugar, debido a la imperiosa necesidad de que los profesionales de la lengua mantengan actualizadas las bases de datos de los distintos organismos internacionales.

En este artículo hemos abordado la evolución del proceso de traducción en el sistema de las Naciones Unidas, y esperamos que ello pueda reflejar la importancia de la función de la terminología en la traducción de documentos de los organismos de dicho sistema.

 

 

Octubre 2001